1009 calabazas al Coronel Sanders

El simpático viejecito que aparece en los carteles de los restaurantes KFC o Kentucky Fried Chicken es el Coronel Sanders. Cuando se jubiló sólo tenía una receta para asar el pollo, de hecho se arruinó cuando construyeron una nueva carretera y la carretera donde estaba su restaurante quedó sin tránsito. Una vez jubilado y arruinado se preguntó: ¿Qué puedo hacer por los demás que sea valioso? Se dio cuenta de que sólo tenía una receta para hacer pollo frito, una receta que había ido mejorando durante 9 años y que le encantaba a sus clientes. Quizá eso no era suficiente, pero pensó: ¿y si no sólo vendo la receta, sino que enseño como se prepara?  Si aumentan las ventas, me podrían dar una comisión por cada plato de pollo vendido. Cruzó USA durante dos años con su coche, durmiendo en él y buscando un patrocinador. Le dieron calabazas 1009 veces hasta que al fin puso su negocio en marcha.

Ante un fracaso y unas calabazas, ¿cuántas veces somos capaces de levantarnos? ¿1? ¿5? ¿10? ¿100? Pocos llegarán hasta las 1009 como el viejo Coronel. Quizá todo depende de si tenemos algo en lo que confiamos o no lo tenemos. El tenía su receta, funcionó en su primer restaurante antes de que lo cerraran. Más que confiar en sus posibilidades confió en algo que sabía que era bueno porque ya le había dedicado muchos años de trabajo.

 

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