Capacidad vs. constancia

Albert Einstein dijo: “I’m not that much smarter than anyone else, I just stay with a problem longer” (No soy mucho más inteligente que los demás, simplemente le dedico a un problema más tiempo). A pesar de que sí que era muy inteligente (se estima que tenía un Cociente intelectual de 160, cita) no le falta razón a lo que dice. A veces pensamos que hay cosas que no somos capaces de hacer porque no tenemos las condiciones necesarias, y que otros sí que son capaces porque tienen un don o porque la naturaleza les ha dotado de importantes cualidades: “Fulanito ha sacado un 10 porque es muy listo”. Este pensamiento en que todo depende de las capacidades innatas a veces nos lleva al otro extremo. Alguna vez he oído que alguién me decía de él mismo “yo podría haber sido médico, pero no me gustaba estudiar”.

Parece que dejemos a un lado lo importante que es dedicarse con constancia a superar las dificultades que se nos presentan. Somos como hemos nacido, ni debemos echarle la culpa a nuestra genética de nuestros fracasos, ni debemos pensar que hay cosas que sólo se consiguen teniendo un don o unas buenas cualidades. El éxito en un altísmo porcentaje se debe al trabajo que dedicamos a conseguir nuestros objetivos. Los problemas, los desafíos y las dificultades sólo se superan si decidmimos trabajar para sobreponernos a ellos. Es cierto que algunos logros sólo están destinados a unos elegidos como la prueba de la Conjetura de Poincaré por Perelmán o la demostración del último Teorema de Fermat por Wiles, pero en esos casos se unen capacidad y un trabajo infatigable a lo largo de años. Sin embargo, la mayoría de desafios que un alumno se puede encontrar en la universidad se pueden superar con trabajo y dedicación constante.