El engaño de Ícaro

Hoy me he acabado el libro “El engaño de Ícaro” de Seth Godin. Quizá recuerdes el mito de Ícaro: Su padre, Dédalo, estaba preso y junto con su hijo pensaron huir volando con unas alas de cera. Su padre le advirtió, “No vueles cerca del sol porque sino las alas se derretirán”. Ícaro se acercó demasiado al sol y sus alas se derritieron.

Esa es la parte que a todos nos cuentan.

Es lo que recuerdan la mayoría. Que es peligroso volar cerca del sol.

Es la que ves en muchos de tus compañeros de clase, de trabajo, amigos, que crees que podrían entusiasmarse tanto como tú con algo que te apasiona.

Pero hay otra parte en la historia.

Hay otro aviso que le hicieron a Ícaro y nadie le presta atención. Nadie nos lo recuerda.

Un aviso quizá más peligroso que volar cerca del sol.  Era igual de peligroso volar bajo a ras del mar.

Nadie nos avisa del riesgo de hacer lo mínimo, de no querer destacar, de ser uno más.

No tengas miedo a volar alto. No tengas miedo de destacar. No tengas miedo de alcanzar el sol y las estrellas.