Lo importante es hacerse preguntas

Esta tarde he estado hablando con un compañero que prepara a alumnos para la Olimpiada de Matemáticas. Para los que no sepáis en qué consisten os diré que son unos exámenes dirigidos a alumnos de Bachillerato en los que se les propone problemas de matemáticas poco convencionales para que los intenten resolver durante varias horas.

Le he preguntado más o menos cuántas horas les dedican los que obtienen mejores resultados y me ha dicho que depende: Todos les dedican varias horas cada día que se sientan a intentar resolver problemas en la fase de preparación. Hay algunos que les cuesta más y otros a los que les cuesta menos. Pero lo más significativo no es el tiempo, que tardan, lo más significativo es que a los que les cuesta menos luego se hacen más preguntas con intención de investigar o profundizar: ¿Y si este dato me lo dieran de otra manera? ¿y si cambio esta condición por esta otra?

El mejor indicador es preguntarse qué pasaría si… es lo mismo que ya apuntaba Albert Einstein.

“Si yo tuviera una hora para resolver un problema y mi vida dependiera de la solución, yo gastaría los primeros 55 minutos para determinar la pregunta apropiada, por que una vez, supiera la pregunta correcta, yo podría resolver el problema en menos de cinco minutos.”

Lo importante no son las respuestas, para eso ya nos ayuda Google o la Wikipedia, lo importante son las preguntas.